viernes, 12 de noviembre de 2010

Desprecio

Le rompí el brazo, me comí un pie suyo, intenté ver a través de sus ojos, la dejé abandonada en el basurero, ¿dónde pones a la gente basura? Pues en el basurero humano, ¿un hogar? No, es sólo un espejismo, ¿una dulce pieza de cerámica con dibujos de delicadas flores? Nada menos repudiable. No eres una flor, no eres un pájaro, no eres una pieza de cerámica, no eres algo dulce, ni algo fino, no eres la nada, el desprecio te queda falto. Sé la tosquedad de mis palabras, y sé que aún no te hago honor. Probar los dos lados permite que te saque hasta el más vergonzoso pensamiento, lo he visto en tus tímidos ojos, te he visto rebozante de vergüenza, anhelando tener cerca un agujero negro. Te he visto canalla en la noche e hipócrita en el día. Es que no es fácil olvidar tu gesto, incómodo, impuro, insano, rebelde, cansino y esclavo. No te preocupes, a nadie das pena, ni siquiera eso mereces.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

sé libre