I'm the biggest failure I know, sorry mom, you deserve a better daughter. And even though I feel so bad, I keep pushing the pedal to the metal.
I'm in the bottom. I've been having failure after failure.
Complete failure.
sábado, 28 de julio de 2018
miércoles, 24 de enero de 2018
It is safe
Six years have passed since the incident. I called it incident, other people call it achievement. How can I believe that was an achievement? First, nothing here is really an achievement, there are no achievements, there are no failures. Second, that day I was deeply disappointed, all that I wanted, all that I expected, did not happen. The level that I wanted was not achieved. Worst of all, nobody seemed to understand me. When I told my friends about my frustration, they started to say the bad things that did not happen. They wrongly made me believe that it was bad to be ambitious, that is not necessary or good to fight, that we must accept what comes and don't complain about it but look for a good detail and think only about that detail. My buried self screamed: 'that is bullshit!'. But, of course, I could not say it loud. It was going to be me saying that the big picture was shitty, against 300 people saying that there were some nice details.
The problem is that this scenario keeps happening, but at least now I have 1 person who is going to scream with me, who is not afraid to say: 'that is bullshit!'
I know that I will succeed if I take care of myself, if I take risks, and if I have my fair portion of lucky randomness.
It is safe to win, it is safe to be ambitious, it is safe to try, it is safe to fight.
domingo, 23 de abril de 2017
Depression after 27
I am sure you have heard about the 27 Club. If you haven't, it does not matter. Anyway, they say the 74 Club is more popular.
It was difficult to arrive to 27 but the difficulty was kind of interesting for me. And then, suddenly my interest surpassed the risk of suicide and I survived. I won't say things are better now. It just happens that now depression seems to be very far away. Bad things continue to happen, bad people still exits, days suck, expectations, goals, everything continues to be as bad or good as yesterday. But now it does not matter too much. It is almost boring. Suddenly you know one thing for sure: that you won't kill yourself. Or, even better, that you will kill yourself but you won't hurt your body.
Is it peaceful? Yeah. But the stories invented by the humans are still there pushing you to devote them your life.
There is a comical side in all this stuff. You see the real shit but you are not screaming about the stupidity of it. You are able to continue walking and maybe later you will be dancing.
Have a nice day.
It was difficult to arrive to 27 but the difficulty was kind of interesting for me. And then, suddenly my interest surpassed the risk of suicide and I survived. I won't say things are better now. It just happens that now depression seems to be very far away. Bad things continue to happen, bad people still exits, days suck, expectations, goals, everything continues to be as bad or good as yesterday. But now it does not matter too much. It is almost boring. Suddenly you know one thing for sure: that you won't kill yourself. Or, even better, that you will kill yourself but you won't hurt your body.
Is it peaceful? Yeah. But the stories invented by the humans are still there pushing you to devote them your life.
There is a comical side in all this stuff. You see the real shit but you are not screaming about the stupidity of it. You are able to continue walking and maybe later you will be dancing.
Have a nice day.
jueves, 6 de agosto de 2015
Selfish regret
Él se asomó por una puerta que yo no había visto, o talvez sí la había visto, pero la había ignorado porque a todas vistas parecía inocua. Entró sin enfrentar mayor resistencia ya que todos mis soldados estaban defendiendo las puertas obvias. Y, después de todo, ¿cuán probable es que un ser tan influyente decida colarse a través de una portezuela? Pero ahora sé que ese tampoco era su plan. Fue cuestión de pura casualidad, yo dejé una puerta sin protección y él simplemente estuvo probando caminos. En alguna ocasión me pareció triste saber que yo no era su primer puerta, y en alguna otra ocasión me terrificó pensar que yo no sería su última puerta. Pero estos pensamientos quedaron cortos cuando presencié exactamente frente a mí, como él ingresaba a otro castillo, a través de una maldita puerta abierta en todas sus anchas.
He querido poder borrar todo rastro de su presencia, pero la cuestión es que parte de él se volvió mí misma en algún momento. No puedo borrarlo porque sería borrarme a mí misma.
A veces me siento tentada a pensar en la enseñanza de esto. Porque quiero justificar este tiempo, porque me niego a aceptar que perdí más que gané, porque aún no puedo ver lo bueno que hay en perder. ¡Cuántas veces he intentado dar con una justificación! Noches enteras y hasta semanas enteras, pero no he encontrado una sola pequeña idea que sirva.
El recuerdo es cruel. Siempre lo es. Y el tiempo no hace nada, no ayuda, a veces hasta lo empeora. Sin embargo, lo más triste es ver a este ser sin verdadero arrepentimiento. Porque el verdadero arrepentimiento es personal, es egoísta. No es sentirse mal por haber herido a otra persona. Eso es tan solo una disculpa pobre, de esas que das en la calle cuando, sin darte cuenta, chocas con otra persona. El verdadero arrepentimiento es cuando te sientes mal porque al herir a otra persona te has herido a tí mismo, porque has herido esa parte tuya que ahora está en otro ser, porque te duele a tí mismo. Y esto sí es personal, te arrepientes porque te duele y no tanto porque te sientes mal por haber herido a otro. Ese es el arrepentimiento que quiero ver en su cara, el arrepentimiento egoísta. Sin embargo, lo único que veo es mi dolor reflejado en su rostro, nada más que eso.
He pensado que quizá sería bueno que tú, mi preciado ser, lo sepas.
He querido poder borrar todo rastro de su presencia, pero la cuestión es que parte de él se volvió mí misma en algún momento. No puedo borrarlo porque sería borrarme a mí misma.
A veces me siento tentada a pensar en la enseñanza de esto. Porque quiero justificar este tiempo, porque me niego a aceptar que perdí más que gané, porque aún no puedo ver lo bueno que hay en perder. ¡Cuántas veces he intentado dar con una justificación! Noches enteras y hasta semanas enteras, pero no he encontrado una sola pequeña idea que sirva.
El recuerdo es cruel. Siempre lo es. Y el tiempo no hace nada, no ayuda, a veces hasta lo empeora. Sin embargo, lo más triste es ver a este ser sin verdadero arrepentimiento. Porque el verdadero arrepentimiento es personal, es egoísta. No es sentirse mal por haber herido a otra persona. Eso es tan solo una disculpa pobre, de esas que das en la calle cuando, sin darte cuenta, chocas con otra persona. El verdadero arrepentimiento es cuando te sientes mal porque al herir a otra persona te has herido a tí mismo, porque has herido esa parte tuya que ahora está en otro ser, porque te duele a tí mismo. Y esto sí es personal, te arrepientes porque te duele y no tanto porque te sientes mal por haber herido a otro. Ese es el arrepentimiento que quiero ver en su cara, el arrepentimiento egoísta. Sin embargo, lo único que veo es mi dolor reflejado en su rostro, nada más que eso.
He pensado que quizá sería bueno que tú, mi preciado ser, lo sepas.
sábado, 23 de mayo de 2015
PAS
Supongo que tal vez sea normal en una PAS (persona de alta sensibilidad) esto de quedarse impregnado de las emociones lanzadas por los demás. Independientemente de si se trata de una emoción agradable o no, la cuestión es que me distrae demasiado y pierdo el tiempo. Es como si por defecto estuviera en modo esponja: absorbiendo y absorbiendo. Luego de tan solo haber cruzado unas palabras con alguien, quedo largo rato sin poder concentrarme en lo que quiero porque sigo sintiendo lo que esa persona lanzó, los gestos que hizo, las cosas que dijo y más que nada lo que no dijo. A veces es un fastidio. Al mínimo descuido puede aparecer alguien y lanzar una emoción, y si yo estoy cerca y he olvidado ponerme en modo escudo, actúo como una excelente antena y recibo lo que haya. Es por esto que no me gustan las multitudes y prefiero el aislamiento en casa. Es por esto que frente a varias personas no comparto mucho, y cuando lo hago quedo exhausta y requiriendo reponerme con unos días de soledad.
Y los demás no entienden nada. Me lanzan fácilmente sus adjetivos de "tímida, sensible, antisocial, callada". Lamentablemente, he comprobado, que algunos no pueden siquiera imaginarse lo que se siente. Supongo que esto último es normal, porque yo soy la anormal que tiene la enorme sensibilidad como para ponerse en los pies de casi cualquiera. Sumadle a esto el pertenecer a un país donde la gente nunca ha afinado su sensibilidad a través de artes o algo parecido. Un país donde el arte es concebido como una actividad de vagos.
¿Cómo usar la alta sensibilidad a mi favor? ¿Alguna idea?
Y los demás no entienden nada. Me lanzan fácilmente sus adjetivos de "tímida, sensible, antisocial, callada". Lamentablemente, he comprobado, que algunos no pueden siquiera imaginarse lo que se siente. Supongo que esto último es normal, porque yo soy la anormal que tiene la enorme sensibilidad como para ponerse en los pies de casi cualquiera. Sumadle a esto el pertenecer a un país donde la gente nunca ha afinado su sensibilidad a través de artes o algo parecido. Un país donde el arte es concebido como una actividad de vagos.
¿Cómo usar la alta sensibilidad a mi favor? ¿Alguna idea?
About us
Largas caminatas. Somos almas en pena queriendo purgar nuestras consciencias con el dolor de nuestros pies. Más nada funciona. Nada.
No podemos simplemente morir. En toda nuestra vida nos hemos hecho una única promesa: ser valientes. Y sabemos muy bien que morir es lo más cobarde que existe. Los valientes caminamos largos tramos, los valientes nos resistimos a los deseos suicidas, los valientes dormimos solos y en la oscuridad, los valientes también salimos a la luz, los valientes soportamos estar rodeados de cosas y personas estúpidas.
A veces somos uno, a veces somos seis, a veces somos siete, y a veces no somos ninguno. Vivimos pensando porque creemos que para eso vivimos.
No podemos simplemente morir. En toda nuestra vida nos hemos hecho una única promesa: ser valientes. Y sabemos muy bien que morir es lo más cobarde que existe. Los valientes caminamos largos tramos, los valientes nos resistimos a los deseos suicidas, los valientes dormimos solos y en la oscuridad, los valientes también salimos a la luz, los valientes soportamos estar rodeados de cosas y personas estúpidas.
A veces somos uno, a veces somos seis, a veces somos siete, y a veces no somos ninguno. Vivimos pensando porque creemos que para eso vivimos.
viernes, 19 de diciembre de 2014
About the reality of things
When I was a child I used to think that everything around me was done by someone special with superpowers and a bunch of rules and laws. And that if you want to do something you need to accomplish those rules and have so much experience and knowledge. But now I realize there is no such thing. Now I know that everything was done by a human like me, and that sometimes that human is not smarter than me but he is persevering and with a strong desire to change the world. Of course you need some resources, but the indispensable resources are upon you. I mean, you need knowledge, and you can obtain it without so much trouble in this wonderful age of information.
The bottom line is that now I know I can change the world and do something awesome and helpful for the mankind and at the same time I can have a wonderful life.
And that is what I want.
It took me three years to realize this, but I'm happy. I'm so happy that I can finally really, really, understand this.
As always, books have been tremendously helpful to me.
The bottom line is that now I know I can change the world and do something awesome and helpful for the mankind and at the same time I can have a wonderful life.
And that is what I want.
It took me three years to realize this, but I'm happy. I'm so happy that I can finally really, really, understand this.
As always, books have been tremendously helpful to me.
martes, 15 de abril de 2014
Sweet
Duérmete dulce demonio mío. Mañana nuevamente me fastidiarás la vida a cada inútil intento de alegría. Me recordarás lo inútil de la existencia humana. Nuestra inherente intrascendencia. Nuestro deseo de importancia. Me recordarás la mil y una palabras que puedo usar para describir la tragedia humana. Pondrás en mi mente el conocimiento, en mi boca las palabras, en mi corazón los sentimientos. ¿Para qué? Para desesperanzarme aun más. Pero te quiero. Eres lo único medio real que puedo sentir. Aunque no seas más que una realidad malvada.
miércoles, 19 de febrero de 2014
... the bitch grips my feet...
HOW LONG WILL I LIE TO MYSELF ABOUT THE PRIVILEGE OF MY LIFE
My life is a circle
No beginning and no end
It's always repeating
...
My jail is my skin
...
Once I am trying
To follow the light then
The bitch grips my feet
Pulls me down, underneath
How far will I go to and search my respect and my pride
How long will I lie to myself about the privilege of my life
How deep will I have to fall before I find the will again
It's always repeating
The earth turns around and around
'Till I die
No beginning and no end
It's always repeating
...
My jail is my skin
...
Once I am trying
To follow the light then
The bitch grips my feet
Pulls me down, underneath
How far will I go to and search my respect and my pride
How long will I lie to myself about the privilege of my life
How deep will I have to fall before I find the will again
It's always repeating
The earth turns around and around
'Till I die
sábado, 4 de enero de 2014
En casa
Han pasado muchos días desde que estoy en casa. Siento que empiezo a perder fuerza, que el peso de las creencias que aquí abundan me empieza a curvar la espalda, que mi sensibilidad aumenta y que de nuevo soy esa esponja que absorbe cualquier emoción. Esa constante sensación de inseguridad, de falso bienestar, esa esclavitud. Sólo dos días más y me iré. Anhelo alejarme de aquí.
sábado, 5 de octubre de 2013
Envolturas vacías
"...todos estamos más o menos vacíos, ¿no? ¡Ya me dirás! Comemos, cagamos, cobramos un sueldo de mierda por un trabajo estúpido, follamos de vez en cuando y ¡se acabó! ¿Qué más hay aparte de eso? Pero, con todo, vivir tiene su gracia, ¿no?..."
"Vivir me fue convirtiendo en nada. ¡Qué cosa tan extraña! Las personas nacemos para vivir, ¿verdad? ¿Cómo es que yo, conforme he ido viviendo, he ido perdiendo contenido hasta convertirme en una persona vacía?"
Hoshino - Kafka en la orilla. Haruki Murakami.
"Vivir me fue convirtiendo en nada. ¡Qué cosa tan extraña! Las personas nacemos para vivir, ¿verdad? ¿Cómo es que yo, conforme he ido viviendo, he ido perdiendo contenido hasta convertirme en una persona vacía?"
Hoshino - Kafka en la orilla. Haruki Murakami.
lunes, 19 de agosto de 2013
Io sono fuori
Tan muerta que envidio la vitalidad de las piedras.
Estoy fuera. Decido salir. Necesito aclarar pensamientos. Quiero vivir a consciencia.
Estoy fuera. Decido salir. Necesito aclarar pensamientos. Quiero vivir a consciencia.
viernes, 2 de agosto de 2013
Bien por ti
Cada vez las cosas se van cayendo más. Empiezo a tener claro que mientras hay personas que ven la luz y se niegan a ver otra cosa que no sea luminoso, existimos otras que nos hemos cegado y si es que algo logramos ver no es sino sombras. Sé bien que cada quien crece en un ambiente diferente donde se forman las creencias, y no digo que yo haya tenido la peor combinación posible porque esa combinación se me ocurre causante de un asesino o algo parecido, y no he matado a nadie, o eso creo. La cuestión es que de alguna forma me vendieron creencias para concentrarme en las sombras. Y a veces se torna demasiado difícil. Sucede en un momento, una oleada de oscuridad se me viene encima, todo se pone negro y parece no haber ninguna esperanza. Suena estúpido, pero así es. ¿Tan engañosos son mis pensamientos? Si a ti te parece estúpido, pues que bien, eso significa que a ti no te pasa esto. Bien por ti.
domingo, 12 de mayo de 2013
Y pensar que hay gente que soporta los odiados domingos durante toda una vida, ¿cómo lo hacen? Pero qué digo, no hay que saber hacerlo. Ya sabemos todo lo que necesitamos saber. El resto, lo que supuestamente "aprendemos" cada día, no es más que un suplemento, una añadidura a la experiencia de vivir con el ánimo de ... ¿mejorarla? ¿Y qué es eso de mejorarla? No puedes mejorar algo que es ya perfecto. Pero si lo perfecto no sabe que es perfecto entonces creerá a cualquiera que le haga creer que hay un camino a la perfección. Perfección que, por supuesto, no es ni nunca será suya. Es ridículo y estúpido querer alcanzar la felicidad a través de un modelo. Y lo sabemos. Pero igual seguimos al modelo. Porque es lo que todos los demás hacen, porque creemos que es sencillo y correcto, porque es la costumbre, porque somos perezosos como para regresar a nuestra propia vía y ser conscientes permanentemente.
Sin más.
¡Qué tristeza hace hoy!
viernes, 19 de abril de 2013
Sobre almas gemelas
"La gente cree que un alma gemela es la persona con la que encajas perfectamente, que es lo que quiere todo el mundo. Pero un alma gemela auténtica es un espejo, es la persona que te saca todo lo que tienes reprimido, que te hace volver la mirada hacia adentro para que puedas cambiar tu vida, porque te tira abajo todos los muros y te despierta de un porrazo. Pero ¿vivir con un alma gemela para siempre? Ni hablar. Se pasa demasiado mal. Un alma gemela llega a tu vida para quitarte el velo de los ojos y se marcha"
"A veces estás con quien necesitas, con quien te da fuerza, y no precisamente con quien querías en primera instancia."
Lo primero es de una gran escritora, y lo segundo es de un gran amigo.
"A veces estás con quien necesitas, con quien te da fuerza, y no precisamente con quien querías en primera instancia."
Lo primero es de una gran escritora, y lo segundo es de un gran amigo.
jueves, 28 de febrero de 2013
No lo olvido porque aún no me convenzo de que fue un error. Yo, en aquel momento, lo anhelé tanto como él. Por eso sucedió. No fue producto de las circunstancias, no fue porque estuvimos en el momento justo y en el lugar justo. Fue porque ambos lo deseábamos fuertemente desde hace mucho tiempo, fue porque éramos las personas justas para eso.
Por supuesto que sabíamos lo que vendría luego: la nada. Pero en aquel momento, justo antes de la nada, lo tuvimos todo, tuvimos toda una vida llena de satisfacción, toda una vida que se desvaneció en menos de una noche.
Me sigo diciendo que no fue un error. Y siempre seguiré pensando así porque aquel apasionado recuerdo me relaja. El recuerdo puro, sin juicios moralistas, es simplemente exquisito. Continúa siendo un placer pensar en cómo sucedió.
Por supuesto que sabíamos lo que vendría luego: la nada. Pero en aquel momento, justo antes de la nada, lo tuvimos todo, tuvimos toda una vida llena de satisfacción, toda una vida que se desvaneció en menos de una noche.
Me sigo diciendo que no fue un error. Y siempre seguiré pensando así porque aquel apasionado recuerdo me relaja. El recuerdo puro, sin juicios moralistas, es simplemente exquisito. Continúa siendo un placer pensar en cómo sucedió.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Mordisco C-L
"Íbamos con Laína en una salida normal de chicas a comprar chucherías y mirar vitrinas. Decidimos tomar el autobús porque queríamos pasar todo el tiempo posible entre las tiendas.
Lamentablemente, como es sabido, un autobús no es el lugar donde se encuentra sólo el tipo de gente que te gustaría. En la siguiente parada a la nuestra subió un tipo alto de piel morena, grandes ojos negros, corpulento, con una cicatriz perfilándole la mandíbula y, sobretodo, la mirada y actitud de alguien a quien no le preocupa la moral, ética ni ninguna norma social.
"A que te gusta", dijo Laína con un molestoso golpe de codo en mis costillas (odio que la gente haga eso).
Por supuesto que me gustaba. Se trataba del típico gusto a los chicos malos, y no duró sino dos cuadras hasta que el hombre de la cicatriz decidió que el bus estaba muy aburrido y empezó un escándalo al arrebatarle los aretes a una vieja. Obviamente el tipo no había desarrollado esa habilidad de los maleantes para reconocer a una víctima apasible porque la vieja resultó ser histérica y orgullosa poseedora de una voz similar a fregar un caucho contra un vidrio.
Entonces le siguió el mismo proceso de siempre.
Llegó el ayudante a intentar calmar los mares. El de la cicatriz se defendió como animal al aumentar su agresividad, y la vieja tampoco quedó atrás. El ayudante lucía como balletista entre un grupo de mosheros y la gente no desembarcaba del bus con tal de no perderse el incipiente show. El sigiloso ayudante no era nada efectivo, no despertaba aquel sentimiento de autoridad o de miedo. Era más bien un molesto adorno en la escena: distraía la vista del resto de personas que vestía andrajos, ya sea por antiguos o rotos por ser requisito de sus modas."
Muy bien, ahora conviene no hablar ya del susodicho ladrón ni de la vieja sino que nos ocuparemos de asuntos más importantes como en ver la reacción de este montón de gente.
Por una esquina tenemos a la típica madre con su hijo. El niño es ya lo suficientemente maduro como para darse cuenta del mal comportamiento del hombre de la cicatriz hacia la anciana, pero no lo suficientemente maduro como para ver la semejanza entre el acto que sus ojos presenciaron con el acto que sus manos hacen semanalmente cuando hurta una cuantas monedas del bolso de su madre. La madre es lo suficientemente experimentada como para no sobresaltarse pues sabe que actos así pasan muchas veces cada día, pero lo que aún no aprende a recordar, a pesar de su experiencia, es que ciertos objetos valen más por lo que representan que por el dinero que reportan; esto es dicho porque lo primero que dijo cuando entendió el motivo del chillido de la vieja fue: "no valen más de cinco dólares".
Por la otra esquina tenemos un pequeño grupo de estudiantes de instituto. Esta es fácil. Digamos que la presencia del grupo empuja a que cada uno de sus integrantes pugne por agradar al resto valiéndose de bromitas que vocean a un nivel suficientemente alto para ser escuchados por sus compañeros pero lo suficientemente bajo como para que no les cause problemas con el resto de pasajeros. Lo que ellos opinan individualmente queda cancelado por el deseo grupal de pasar un buen rato.
Por la parte delantera tenemos al conductor del autobús que no ha dejado de manejar y apenas ha lanzado unas cuantas miradas al espejo retrovisor para enterarse del incidente. Una preocupación está naciendo en su interior: los nuevos pasajeros que abordan el autobús no han sido vistos por el ayudante y por tanto no han pagado aún el valor del transporte, también es posible que los pocos que se han bajado tampoco hayan pagado. La preocupación crece conforme las llantas ruedan. También ha empezado ya a pensar en despedir al ayudante alegando ineficacia.
Hay un grupo de gente que no se ha inmutado por el hecho y han continuado pensando en sus asuntos corrientes mientras esperan pacientemente a que el autobús llegue a la parada que necesitan.
¿Y sería demasiada coincidencia que en el autobús se encontrara otro ladrón? No, este mundo está lleno de coincidencias, y de ladrones. El segundo ladrón es de otro nivel. Hace tiempo que pasó del robo de aretes en autobuses, por tanto no hace falta recalcar que está condenando al otro ladrón por cada error cometido. Primero: si no tuviste otra opción más que robar en medio de mucha gente pues de inmediato te escapas o te mezclas, pero no te quedas junto a la víctima como un solemne idiota. Segundo: los aretes están dentro de la clase de cosas complicadas de robar y en la clase de las que la mayoría de las veces usarás la fuerza; así que debes asegurarte que el objetivo valga la pena, y, ciertamente, aquel par de grandes, brillantes, y casi ridículos aretes no eran el caso; cualquier buen ladrón, al igual que cualquier mujer con conocimiento básico de joyas, se daba cuenta de que eran alhajas baratas. Tercero: si te pillan en pleno acto y tienes la oportunidad de devolver lo robado y salir intacto pues debes hacerlo, pero no ponerte a competir en reclamos como lo hacía el de la cicatriz con la vieja.
En cuanto al ayudante diremos que se esfuerza por encontrar una forma de resolver el problema. Lamentablemente es su primera vez con un ladrón. Lo más cercano que ha estado a un percance parecido fue hace dos días cuando tuvo que lidiar con un maleante que se negaba a pagar, pero la cuestión no fue mayor: el tipo malo se cansó de que lo moleste pidiendo el dinero así que se bajó a un par de cuadras desde donde había abordado. Pero ahora, el tipo de la cicatriz definitivamente estaba buscando lío; pensó que era del tipo de maleantes que se dedicaban a cometer actos sólo por el gusto que sentían al provocar desordenes. Por eso es que el ayudante no mostraba actitud de superioridad, sabía que al tipo de la cicatriz debía hacerle sentir como que era el dueño de la situación, esperar y luego probablemente se aburriría y se iría. Porque a la final de todo, todos nos aburrimos ¿no?
Era un asunción no del todo desacertada la del ayudante. Pero así como el mundo está lleno de coincidencias sucede que también pasan cosas ridículas e increíbles justo cuando piensas que todo se arreglará como siempre se ha arreglado.
"Habían pasado ya unos diez minutos entre las acusaciones de la vieja y las sucias réplicas del de la cicatriz. Laina y yo decidimos que no veríamos nada más interesante, además estábamos ya cerca de las tiendas, así que decidimos bajarnos en la siguiente parada. Juro que vi al de la cicatriz lanzarme una mirada cuando nos movimos con Laina cerca de la puerta de salida. Cuando el bus empezaba a frenar, el ladrón corrió hacia la puerta de salida y nos empujó a la acera a Laina y a mi. Pero no paró ahí sino que intentó cruzar la avenida sin cuidarse de los vehículos. No es difícil imaginarse que murió al instante. Un vehículo blindado, de esos que llevan dinero a los cajeros automáticos, se encargó de matarlo en segundos. Tampoco es difícil imaginarse el titular de la noticia al siguiente día en el periódico local: "Ladrón muere por un par de aretes" ¿Y cómo estaba escrita la noticia? Pues en el tono más amarillista posible. Lo sé porque fuimos nosotras las fuentes de información para esa periodista, información que luego había sido tan deformada como el cuerpo del ladrón luego del accidente. Y ya me cansé, mejor les describiré los adorables bolsos y zapatos que compramos con Laína:...xxx"
Laína y su amiga primero amaron al de la cicatriz por encontrarlo físicamente atractivo, luego lo odiaron por haberlas lanzado contra la acera. Luego sintieron lástima por la horrible forma en que murió. Y luego lo olvidaron porque nunca sintieron nada real por él. Porque nunca les importó.
Y así, se olvida fácilmente a quien no te importa. Y viceversa.
miércoles, 29 de agosto de 2012
El ganso
Lo miré. Él estaba ahí, amontonado en el piso cual saco de grasa. No le importaba que lo vea en tal estado. Suele pasar. Cuando recién conoces a alguien te esmeras para que vea tu mejor lado pero cuando ya has entrado en confianza pierdes todo cuidado. En fin, su rostro demostraba que le valía un bledo si lo encontraba con esmoquin o follándose a una vaca. Hizo el intento de saludar -aún le quedaba un poco de buena educación-, pero el sonido gutural que vomitó fue indescifrable. Normalmente yo habría pasado de largo y ni siquiera me habría molestado en mirarlo, pero estaba en mi habitación. Y yo a mi habitación le había jurado amor eterno. No podía simplemente ignorarlo.
El saco de grasa en cuestión no mostraba intenciones de desplazarse a su propia pocilga. ¿Qué podía hacer yo? Mi mente empezó gozosamente a imaginar una pala enorme que cargase el bulto. No, mejor una pala enorme cubierta de púas como un mangual. No, mejor mi pala-mangual al rojo vivo. ¿Por qué al rojo vivo? No lo sé, tal vez me animé pensando en los gritos de dolor que lanzaría al ser quemado. No, mejor dos palas-mangual al rojo vivo para aplastarlo mientras lo traslado y lo quemo...
Suele pasarme. Imagino cientos de posibles -¿posibles?- formas de hacer algo. Me paso la mitad de mi vigilia imaginando cosas, y la otra mitad del tiempo no sé lo que hago.
Recordé mi historia de meditación favorita, aquella que me contó Marian donde la enseñanza consistía en que no debía hacer nada. Y la apliqué con rigurosidad.
Las situaciones eran parecidas. Según Marian, para sacar al ganso de la botella sólo debía esperar, ya sea que el ganso adelgazaría y saldría, o engordaría y rompería la botella -ella pasaba por alto la condición de que no debías romper la botella-. En mi caso era incluso más simple, el saco de grasa no se arriesgaría a perder un solo gramo ni a sentir hambre.
Y ya, sólo fue cuestión de tiempo.
jueves, 5 de julio de 2012
Lesbos
Anne
Anoche
nuevamente lo repetí, le di todo de mí,
al menos todo mi cuerpo. Él no era diferente de los demás, la única diferencia
es que tenía una manía por palparme las axilas. He estado con tantos que ya no
se me hace estrafalario. Siempre me repito que ellos son los usados, a quienes
seduzco y obligo hasta llegar al mayor acto de unión que se supone hay. Tengo
mis pretensiones, intento entender por qué es que no me gusta hacerlo con ellos,
y por qué es que no me gustan. Pero no lo logro, siento ira, y, como dice la frase
“hay que eliminar el mal de raíz” entonces los mato. Es sencillo. Hay un
momento exacto para ejecutar su muerte, justo al final del clímax. Nunca me ha
gustado ver el sufrimiento, por eso lo hago cuando ellos están en pleno goce. He
visto cómo se apagan sus ojos, primero están brillando como cristales al cobijo
del placer, luego una pequeña y extraña sensación invade su orgasmo, no saben
qué es lo que pasa, y, para cuando empiezan a entenderlo, ya no hay como
revertirlo. Sus muertes tampoco me agradan, ellos me resultan indiferentes,
tanto muertos como vivos. Y no lo entiendo.
Virginia
En
general, a ninguna mujer le cuesta tener a un hombre. Te vistes como
mujerzuela, caminas contorneándote, un jugueteo de miradas. Y listo, lo tienes directo
en tu plato. Pero conseguir una mujer es diferente. Ninguna te hace caso sólo
porque seas el cuerpo más llamativo, si eres intelectual te acusan de no tener
sentimientos, y si eres sentimental empiezan a dudar de si las deseas como para
darles placer. Más aún, todo da un vuelco cuando eres una mujer buscando otra
mujer, se vuelve tan difícil como encontrar dos lesbianas en el único bar medio
decente de este pueblucho. No es sólo la desmotivación al no encontrar un
maldito hombre que me guste, es también el miedo de que jamás encuentre uno y,
sobretodo, el miedo de llegar a ser rechazada por quienes sí me gustan: las
mujeres.
NNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN
–Piensas como hombre –dijo el barman mirando
a Virginia, él era el único que conocía sobre su lesbianismo.
–Las grandes mentes son andróginas –respondió
ella dedicándole su mejor guiño.
Habían
estado dos horas calificando a cada mujer que atravesaba la puerta de entrada
al bar. Virginia las prefería pequeñas porque demostraban mayor fragilidad y
calzaban con su enorme autoconfianza mientras que su amigo las prefería toscas
y bien puestas para que complementen su escasa fortaleza durante la intimidad.
Este era el hecho del que Virginia constantemente se valía para burlarse de su
amigo y, en ocasiones, obligarlo a presentarla con hombres dispuestos a
acostarse con ella y olvidarla al siguiente día. Ella había dicho que prefería relacionarse
con mil mujeres diferentes antes de conocer a la ‘adecuada’, pero su amigo era
un romántico que deseaba conocer lo más pronto a la ‘adecuada’ y evitarse el
largo camino lleno de mujerzuelas. Tal fue la razón para acusarla de tener
mente masculina, y suficiente para alejarse de Virginia antes de que empiece a
importunarlo con sus típicas súplicas para que pregunte a las mujeres si es que
ostentaban tendencias lésbicas.
Virginia
permaneció en su taburete junto a la barra mientras observaba tristemente cómo
una pareja heterosexual se daba de beber vino uno a la boca del otro, la
pareció que sería tan fácil ir a poner veneno en la copa de él, tal como lo
hacía cada vez que estaba con un hombre, y enrollarse con la mujer que lucía
tan dócil.
Desvió
la mirada a la madera de la barra que estaba cubierta de gotitas de agua para
no pensar más en su desagrado. No pensaba emborracharse aquella noche, ni jugar
al gato y el ratón con cada mujer apetecible que encontrara. Entonces creyó que
debía irse, luego de la última copa se largaría a su casa a hacerse feliz en
solitario. Tomó otro trago de su tequila para degustar lenta y casi sádicamente
el amargo sabor de la bebida unido al torrente sentimentalista que la inundaba
desde adentro. Nunca pensó que aquella sería su noche de suerte.
El
barman le colocó un martini en frente y mientras Virginia abría la boca para
soltar algún enfado, él empezó a hablar con soltura:
–Nunca pensé decírtelo, pero esto –agarró el
martini entre sus manos- te lo envía la mujer del otro extremo de la barra.
–Amigo mío, seguro que tú te equivocaste, y
ella se lo envió al gordo este –miró al hombre que estaba sentado en la mesa
más cercana-, o al calvo desdentado que está a mi izquierda o al adonis
solterón que tengo a mi derecha –apuntó con el pulgar a un tipo moreno,
cincuentón, de labios asquerosos y cabello graso. Había visto ya demasiadas
veces cómo las mujeres preferían a hombres repugnantes antes que a ella.
–No, ella fue muy clara al decirme que era
para ti. Y yo también se lo pregunté para confirmar. Pero no te aseguro que
ella tenga las mismas intenciones que tú –dijo al ver la mirada iluminada de
Virginia-, pueda que simplemente lo hizo porque le diste pena.
–Por algo se empieza.
Virginia
sujetó la copa y caminó sonriente hacia donde estaba la que sería su ratón por
aquella noche. Le estaba inmensamente agradecida por haberle subido el ánimo
así no se tratase más que de un acto caritativo. La mujer le gustó de
inmediato, tenía un largo cabello color chocolate a juego con sus ojos y unos
labios enrojecidos más por la bebida que por el lápiz labial. No pensaba
aprovecharse de ella y emborracharla, sólo quería una agradable conversación.
–¿Qué te ha parecido el gesto? –preguntó la
mujer con voz desentonada, efecto típico del alcohol. Virginia iba a empezar
por agradecer, pero la mujer siguió hablando-. No me mires mal, por favor, te
puedo decir mil formas en que podrías tomar mi gesto, la primera que se me
ocurre es que simplemente estoy haciendo algo que a mí me han hecho un montón
de veces, sólo que se lo devuelvo a una mujer. He probado más licor porque
alguien me ha invitado antes que porque lo he pedido. Pero esto –levantó su
vaso de whisky-, me lo he pedido yo sola y es lo que he querido, y me lo
terminaré –bebió de un solo trago el resto de bebida e hizo señas para que le
traigan otro.
Virginia
pensó en limitarse a escucharla porque notó que la mujer estaba en la fase de
cotorra que desencadena el alcohol, y ella mejor que nadie sabía que la mejor
persona para desahogarse es alguien completamente desconocido.
–Te envié el traguito porque esta noche me
prometí hacer lo que me plazca, y siempre he tenido ganas de invitar a una
mujer.
A
Virginia le hirvió la sangre de entusiasmo al escuchar algo que siempre había
oído en sueños.
–Si quieres puedes marcharte –continuó la mujer-,
pero sólo me gustaría que escuches cuál es mi gran problema, –dio un respiro
cansado-. No entiendo por qué no me gustan los hombres –Virginia casi salta de
la emoción-. Ahora no quiero entenderlo, sé que sólo son gustos, tal vez luego
se me pase, pero por hoy, cómo me gustaría estar con una mujer.
–Yo soy mujer –le dijo Virginia ya sin
aguantar su autoimpuesto silencio.
La
mujer pasó la mirada del vaso a Virginia y no necesitó volver a preguntar para
saber que había hallado justo a quien necesitaba. Pero entonces recordó que sus
líos sentimentales siempre terminaban, más bien que ella los terminaba, y pensó
que no quería hacerle lo mismo a una mujer, así fuese una desconocida.
–Yo siempre termino todo de forma cortante.
Tómamelo literalmente.
–No te preocupes –respondió Virginia-, yo
también he tenido muchas relaciones tristes.
–Yo voy más allá de eso, de verdad que corto
mis relaciones. –Tomó la mano de Virginia-. Confío en que no me delates. Yo los
corto a ellos.
La
conexión de miradas entre Virginia y la mujer dejó entrever que mutuamente se
entendían.
–Tú cortas cuerpos que de antemano ya te
cortaron el corazón –dijo Virginia y la mujer asintió-, yo, en cambio, devuelvo
parte del veneno que me dan a diario.
La
mujer, con mirada triste, sintió pena por ella misma: –Cada vez que estoy con
ellos siento que dentro de mí crece un pozo vacío y profundo.
Virginia,
patética por primera vez, cristalizó sus ojos y acarició la mejilla de la que
ya consideraba su amante. Recordó también haber tenido sensaciones similares, y
lo más desagradable y penoso que enterraba en su mente:
–Una vez me acosté con un gay. Fue lo más
triste que he hecho. Dos seres hipócritas, cada uno ocultándose a la sombra de
otro más miserable.
–¿Cómo acabo eso? -preguntó la mujer.
–Igual que con el resto. No pensaba soportarlo
más, me concentré pensando en que el veneno pronto lo acabaría.
La mujer
sonrió a Virginia, casi como felicitándola por haberlo tratado igual que el
resto de la masa varonil.
–La gente es muy simplista -dijo-, piensa
que hombre y mujer están destinados a estar juntos, como los números, tan
juntos como el 1 lo está del 2. Pero no se dan cuenta que entre 1 y 2 hay
infinitos números.
–Entre nosotras lo que más importa es la unión
–dijo Virginia sonriendo y sin ánimos de ponerse a pensar en números.
La mujer
dijo llamarse Anne. Y ambas salieron del bar. En el camino, Anne mostró el
contenido de su gran bolso. Virginia vio que ella iba preparada: llevaba
protección, un cambio de ropa interior, y un par de navajas. En el hotel, Anne
se atrevió a preguntar lo que a ambas les urgía:
– ¿Y cómo terminará esta noche?
– Igual que las demás. Ninguna de las dos
conoce otra manera.
Abrazaron
sus cuerpos desnudos y se entregaron a la unión de sus almas. Los gemidos
placenteros duraron una eternidad. Si los dioses indicaran cómo debían amarse
dos mujeres, ésta sería la forma. Aquel fue un éxtasis de cuerpos femeninos que
sin ser penetrados alcanzaron la gloria mutua.
Cuando
hubieron de satisfacerse, sentadas sobre el colchón y abrazadas inocentemente,
decidieron, sin decirse nada, que ya era hora. Virginia profundizó su abrazo
estrechando aún más sus pechos contra los de Anne, acarició con ambas manos la
cálida espalda de su amante, delineó por última vez su cintura, apartó
lentamente los dedos, y limpió el sudor de sus manos en la sábana. El par de
navajas que reposaba al borde de la cama fue retirado y Virginia lentamente desde
los hombros fue hundiendo en la carne las brillantes hojas de acero marcando
una gran X sobre la fina espalda. El telón de sangre tardó un par de minutos
hasta desplegarse, el abrazo empezó a debilitarse, los delgados cuerpos se
apartaron y las miradas se encontraron. Anne tenía lágrimas en sus alegres
ojos, sus labios separados y apenas respiraba, alzó el rostro para contemplar a
Virginia.
–Gracias –dijo usando el tono de la
verdadera gratitud.
Virginia
sonrió al bulto que tenía en frente porque hacía rato que su visión estaba
borrosa y no podía identificar los bellos ojos marrones de su amada. Ambas
cayeron al unísono sobre el colchón, con Anne de espaldas respirando
cansadamente y Virginia retorciéndose delicadamente al sentir todo el dolor del
veneno. Por la mente de ambas pasó la idea de cómo hubiesen sido las cosas si
es que siguiesen vivas. Pero no, prefirieron pensar en ellas como la nueva y
perfecta versión de Romeo y Julieta: Julieta y Julieta.
Al día siguiente dos
jóvenes desnudas tomadas de la mano fueron encontradas muertas en un cuarto de
hotel. Una envenenada y otra desangrada por una enorme herida en su espalda.
viernes, 27 de abril de 2012
Normal
La esencia de la pura maldad.
No es ese hacer que los demás te detesten. Es hacer que quien más te quiere te empiece a detestar. Es matar lo más noble que alguien puede darte. Es matar el amor que alguien te tiene.
¿Y por qué? Pues no se sabe. Solo cabe decir que es un gozo y una pena simultánea, sin saber donde acaba el uno y empieza el otro.
La maldad sabe que la verdadera muerte va de a poco. Por eso actúa sin prisas, no le importa perder pequeñas batallas porque que al final se vanagloriará con el resultado letal. Cada día mata, asesina sin rencor, es puro gusto. Sigue el ejemplo de otra cuestión pura, del amor. La maldad, como el amor, al momento de matar no distingue raza ni estrato. No se fija; es ciego, sordo, mudo, insensible, inodoro. La maldad no necesita sentidos, sólo se hace sentir. ¡Y de qué forma!
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